Septiembre 2nd, 2010 - 12:26 PM § in
General,
Ocio verde
Os adjuntamos otro de los artículos publicados en el blog de
universo vivo. Espero que os guste.
En estos tiempos de crisis que estamos viviendo, viajar no tiene porque ser un placer del que no podamos disfrutar; simplemente, hay que plantearse nuevas formas, más sostenibles y económicas de hacerlo. El intercambio de viviendas en vacaciones es una alternativa curiosa y práctica para huir de los precios desorbitados de hoteles y apartamentos en estas fechas.
Existen varias páginas web que ponen a disposición del usuario un buscador de viviendas en cualquier lugar del mundo, disponibles para el intercambio. En primer lugar es necesario registrarse; en algunos de ellos hay que pagar una cuota media de unos 10 euros/mes por inscribirse, http://www.intercambiocasas.com/countries.php o www.intercambiodecasa.org, pero existen portales como http://www.homeforhome.com/ que de forma gratuita, pone en contacto a distintos propietarios para intercambiar su vivienda en cualquier momento del año.
Una vez introducidos nuestros datos personales, y características y fotos de nuestra vivienda, ya podemos ponernos manos a la obra y empezar a buscar destinos y propietarios dispuestos a intercambiar sus viviendas con nosotros. Normalmente el intercambio es simultáneo, es decir, dos familias se ponen de acuerdo para viajar en las mismas fechas, e intercambiar sus viviendas. Aunque puede no ser así, siempre que ambas estén de acuerdo.
No sólo hay que tener en cuenta el
ahorro económico que supone no tener que pagar un hotel o un restaurante para comer y cenar; en este tipo de intercambios, también existe la posibilidad de intercambiar el coche, por lo que alquilar un coche en el lugar de destino sería algo a descontar también del presupuesto destinado al viaje. Por otro lado, y si los propietarios lo permiten, nos podríamos llevar nuestra mascota con nosotros, con lo que el pago de una guardería para ella mientras no estamos, desaparecería.
Además de los beneficios económicos, que como vemos, son muchos, existen otro tipo de ventajas. Alojarse en un hogar, supone tener una estancia mucho más acogedora, cálida y cómoda en comparación con lo fría que puede resultar una habitación de un hotel. Permite sumergirse en la cultura y en la cotidianidad del lugar elegido y de esta forma, no ser un turista al uso más sino un vecino de la localidad.
Esta manera de moverse por el mundo, tiene también
un carácter ecológico y sostenible. Nos alejamos del turismo convencional, el turismo que derrocha alojándose en hoteles de lujo, que impacta de forma nociva sobre el medio ambiente. Podemos comprar productos locales en las tiendas del barrio, cocinarlos en casa consiguiendo una alimentación más saludable y sana, evitando el ajetreo de los restaurantes. Todo esto está muy relacionado con el término
slow, del que ya hablábamos en este
blog, aplicado a la comida,
“slow food”.